AMSTERDAM SUR / EL PODER DE MOTIVAR

El poder de motivar

  • Pedro de Isla

    En muchas ocasiones, cuando estoy hurgando entre los estantes de cualquiera de las librerias que hay, ya sea en mi ciudad o en otra cualquiera, me ha tocado ver señoras o muchachas que, muy emocionadas, recomiendan a otra algunos libros con títulos como "Se puede ser feliz?" o "La última Oportunidad" exaltando a su autor y a las ideas que contiene, renovándoles el espíritu y convenciéndoles que en este loco mundo en que vivimos, lleno de maldad y perdición, aún hay una pequeña luz redentora al final del túnel.Es en esos momentos cuando, francamente, no sé qué es lo más recomedable: si aguantarme las ganas de hablar, irme de ahí para no seguir escuchando lo mismo en todas esas conversaciones o lanzar al aire un comentario burlón sobre ese tipo de libros. Después miro las listas de los títulos més vendidos: de los diez nombres que publican en las principales librerías, a veces hasta seis de ellos pertenecen a libros denominados "motivacionales" o de "superación personal".

    Unico requisito para leerlos: evite pensar. Sin embargo, estos libros, mas que motivar, desmotivan a que sus lectores piensen. Cada uno de estos libros y autores, que tanto han proliferado los ultimos anos, pretende convertirse en el unico camino posible para llevar al lector a la felicidad, cualquier cosa que esto signifique.
    A finales de 1993 le oí decir al novelista cubano Justo Vasco que la historia esta formada por grandes y medianas obras que sobresalen de entre el fango que forman las demás. En esa ocasión él lo aplicaba a la literatura, específicamente a las novelas policíacas, pero considero que la frase también se puede aprovechar para otros conceptos como el que nos ocupa.
    Revisando una buena cantidad de ejemplares representativos de este tipo de libros, se puede llegar a ciertas conclusiones. Para reducir el número de textos mencionados, las citas se obtuvieron únicamente de los siguientes libros: "Tú puedes ser el Mejor", de Héctor Tassinari; "Guerreros de la Nueva Era" y "Vuelve maestro, vuelve" de Alfonso Lara Castilla; "Un Grito Desesperado", de Carlos Cuauhtemoc Sanchez y "Apertura, para ser más nosotros mismos", de Bob Samples. Desdesu selección, los títulos permiten preveer claramente su intención y contenido "motivacional".
    Ausencia total de estilo o interés literario. A veces ni un asomo de él. Se escribe con la mayor cantidad posible de adjetivos, de redundancias, de incongruencias, sin el menor apego a la realidad del medio ambiente y del lenguaje que deberían utilizar sus personajes, tratando de lograr así una ambientación que resulta contraproducente. Este es un defecto propio de escritores principiantes, lo que revela una falta de interés por parte del comentarista, cuentero, compilador de frases o similar. El ejemplo más penoso se presenta en los mal logrados diálogos a lo largo de todo el libro "Vuelve maestro, vuelve".
    Consideran al lector como un ser pasivo, incapaz de pensar por sí mismo, y que necesita recibir, una y otra vez, el mismo mensaje del autor hasta asimilarlo perfectamente. Los libros motivacionales y de superación personal tienen la tendencia de redundar sobre una o varias ideas, lo dicen de manera permanente, llegando hasta el cansancio. Se utilizan términos y frases repetidas, durante páginas ypáginas, como Dios, Verdad, Valores, Fe, Vida, Lucha, Esfuerzo, Eres el Mejor, Tú puedes cambiarlo, Dale Amor a Todos, Hoy es el día, etc...
    A través del uso, y abuso, de ciertas frases y palabras rebuscadas, lo único que se obtiene es que el lector no comprenda su significado o el pretendido significado. Así, se le confunde y queda preparado para aceptar cualquier cosa que se le diga más adelante. Frases como "Llegarás a ser aceptante ... aceptante, no tolerante" y "la vida es una fiesta de crecimiento y creación, una danza de humor cósmico, una escuela sin fronteras donde todo es enseñanza, una oportunidad para ascender", se entretejen con otras aún más complicadas como "Pese a las diferencias externas, las grandes tradiciones filosóficas y espirituales -orientales y occidentales- convergen en lo que se llama Filosofía Perenne. Una realidad divina esencial en el mundo de las cosas, las vidas y las mentes" o "... Estás en un momento sincrónico y excepcional de una época única, que tienes la inestimable oportunidad de estar presente en la composición del macrocósmico ritual mántrico, que anuncia el nacimiento solidario de un mundo nuevo".
    Este manejo o manipulación muchas veces es tan burdo que raya en la ingenuidad. Basta leer el anexo del libro "Guerreros de la Nueva Era", para ver que la serie de "Paralelismos y Convergencias de las Ciencias, Filosofías y Doctrinas hacia la Nueva Era" nunca se mencionan, ni se enlistan, y obviamente no se aclaran. Tampoco nos enteramos de cuáles son los "nuevos valores" mencionados, puesto que la bondad, humildad, estudio y caridad no son sino valores tradicionales, mucho menos se habla de cuáles son los valores a los que estos van a sustituir.
    Tal parece que las abundantes contradicciones en los textos son parte de la confusión preparada para el lector. Ejemplos como "Sentía el olor de la tierra. Empezaba a vivir la soledad, el silencio, la oscuridad total. Sólo escuchaba los rayos y estruendos de la lluvia, que quería participar" y "Todos los acontecimientos que el hombre califica como desgracias, son a la larga, bendiciones ingentes de Dios". Esta parte es complementaria a la confusión de las frases y palabras rebuscadas.
    La verdad está en sus manos. Esto nos lleva necesariamente a preguntarnos cuál es el motivo que lleva a las personas autoras de los libros motivacionales o de superación personal a escribirlos. Sería temerario e irresponsable querer aglutinarlos a todos bajo la misma definición o considerar a sus autores tan torpes intelectualmente como lo son en el aspecto literario. Sin embargo, algo debe de existir como para que escriban una y otra vez tantos libros tan malos.
    A lo largo de las páginas de estos libros, sus autores intentan convertirse en conciencias sociales que están capacitadas para mostrar a los demás cuál es el camino correcto; pretendiendo, de esta manera, que hay uno solo e indivisible al que ellos han tenido acceso y ahora comparten con el resto de las personas. Frases como "Enséñales el camino...", " La única solución posible..." y "La verdadera luz se encuentra...", abundan en este tipo de textos. Además, se recurre al uso de "recetas" para resolver los problemas más complejos, los casos más peligrosos por su éxito publicitario y por los desaciertos que contienen, son los "Tres Pasos para la Superación Plena", las "Normas de la Familia Yolza" y las "Diez señales que marcan el camino hacia el fracaso y la perdición de un joven" que forman parte del libro "Un Grito Desesperado".
    Aquí es donde entramos a uno de los puntos más interesantes y peligrosos de estos libros. En muchos de ellos se menciona insistentemente que existen anti-valores que causan la perdición de la juventud en particular y de la sociedad en general. Sólo con su total erradicación es posible salvar a la humanidad de un fin cada día más cercano. Sin embargo, habría que determinar primeramente qué es un anti-valor. Al hablar de los anti-valores, se est án refiriendo a valores que no son compatibles con la manera de pensar del autor, algo que está muy lejos de ser considerado como un anti-valor o algo que, necesariamente, llevará a la humanidad a su extinción. Quién puede determinar cuáles son los valores correctos y cuáles no? No depende eso de las circunstancias de cada individuo? No existe lo que se llama una escala de valores personal? Por qué los mal llamados anti-valores no pueden ser parte importante de la vida de otras personas o países? Quién los puede determinar? Existen valores y anti-valores universales y personales? Se pueden contraponer? Quién tiene la verdad absoluta? Son preguntas que se necesitarían contestar por parte de los autores de los libros motivacionales yde superación personal antes de hablar tan ligera e irresponsablemente de esos temas.
    El miedo como principal arma. La metodología para convencer a los lectores proviene de una vieja fórmula: crear miedo y ofrecer una solución sencilla. Falacias más falacias menos, sus autores explican que, como nunca en la historia de la humanidad, nuestra sociedad se encuentra bajo una crisis de la que es necesario rescatarla, y esto se logra solamente si seguimos sus indicaciones. El miedo al cambio y el fin del milenio convierten a los lectores en tierra fértil para los nuevos Mesías y manipuladores de conciencias.
    Ambos son naturales. El miedo al cambio y a lo desconocido ha permanecido a lo largo de toda la historia de la humanidad y la actual es solamente una nueva etapa, por lo que no creo necesario profundizar en el tema porque no es la intención de este trabajo.
    El fin del milenio tiene características similares, el año 2,000 representa una fecha a la que ya hace mil años se le atribuyeron poderes catastróficos, apocalípticos; sin embargo entre ese año y los anteriores o posteriores no existe más diferencia que el hecho de formarse con tres ceros consecutivos. El poder de la imaginación humana ya se ha encargado en otras ocasiones de hacer el resto. Aunque ahora también se le une una gran capacidad propagandística. Las "fuentes de sabiduría". La mayoría de los libros se autoproclaman como "simples mensajeros o compiladores de otros maestros", pero se cuidan bien de no mencionarlos. Dos son las posibles causas: la primera es que no exista tal fuente y sean frases creadas por el propio autor, en cuyo caso se utiliza un simulado "maestro", unos antiguos papiros recientemente traducidos o una voz que habla en sueños para hacerlas más creíbles? En la segunda posible causa, es creíble que si existe una "fuente de sabiduría" de la cual se tomaron las "enseñanzas"; sin embargo, este tipo de libros merecen dar al menos una orientación hacia la fuente original para tomar uno sus propias conclusiones ydecidir si el lector la considera digna de crédito o no. Al actuar de modo contrario, escondiendo las "fuentes de sabiduría", lo único que los autores consiguen es limitar al lector para que reciba únicamente lo que el autor les permite a través de una selección, personal y seguramente tendenciosa, de citas y textos. Yobviamente, el gran negocio. Desde que aparecieron estos libros han sido un buen negocio: además de venderse bien se escriben rápido, pues solamente necesitamos una idea, buena omala, y diferentes maneras de repetirla en todo el texto, que se escribe de un jalón; después compramos dos o tres libros donde se compilan frases de otras personas, libros como la "Antología de la superación personal", "Frases Célebres de Hombres Célebres", "Reflexiones en la Luz" e inclusive de "La Biblia" (Si buscamos algo complicado en ella que mejor que los Salmos). Se toman algunas de ellas, a las que no son de alguna persona famosa o de "La Biblia" y si no se desean mencionar las fuentes, simplemente se les modifica para que no se vean iguales y se intercalan en el texto. Para terminar, es indispensable un buen diccionario de sinónimos para buscar la manera de complicar las frases con términos que suenen rimbombantes, al igual que algunas palabras de difícil pronunciación o lectura, de las que sepamos o no su significado y que también pueda colocarse para aparentar un gran dominio del tema, así como profundos conocimientos y una buena reputación de "intelectual". Ah, y no se pueden olvidar un par de poemas, sobre todo al principio; usar letra muy grande a la hora de mandarlo a la imprenta e intercalar muchas fotografías de paisajes o de objetos donde haya fuertes contrastes de luz, todo esto hace que se vean más páginas y el libro se venda mejor.
    Y los libros se venden tan bien porque a sus lectores no se les dice lo que necesitan saber, lo que los cuestione, lo que les abra la posibilidad de comprender otras maneras de pensar, sino que reciben únicamente lo que quieren oír. Sólo se les repite a lo largo de interminables páginas una misma idea, dejando enormes huecos que no es necesario llenar, pues a esas alturas sólo un lector "amansado" sigue con la lectura. Finalmente, se le ha dado al lector atole con el dedo, tal y como lo está pidiendo.
    Al leer estos libros, los lectores terminan pensando que la raíz de todos los problemas radica exclusivamente en su interior, cual si fueran inmunes a los que acontece fuera de ellos; así, nada importa, porque se les ha dicho que la solución a su vida se encuentra tan sólo en uno mismo, y si se logran vencer los problemas internos, también los demás desaparecerán como por arte de magia. En más de una ocasión, se atreven a decir velada o directamente que las dificultades externas no existen.
    La felicidad... en pocas palabras Por otra parte, existe la idea generalizada entre muchos lectores, que cualquiera puede encontrar la fórmula mágica hacia la felicidad escondida entre las páginas de los libros motivacionales -a pesar de las explicaciones convenientemente poco persuasivas que se agregan en algunas de las contraportadas y que hacen ver a sus autores como personas muy modestas-.
    Es esa creencia en la posesión de una verdad absoluta y la posibilidad de tener la destreza para penetrar las vidas de otras personas y moldearlas, ejerciendo su influencia por medio de la persuasión de los libros, con ejemplos burdos, repeticiones, contradicciones, incongruencias y "verdaderos caminos hacia la superación"; lo que transforma a unas simples páginas, en apariencia inocentes, con una mala escritura y una aún más mala concepción del lector, en un peligroso espejismo y una manipulación de los pensamientos eideas todavía más peligrosa. He ahí la verdadera amenaza, la que más debe de inquietarnos.

    Cuento:

    De Gerlgasse 22/32 a Vía Frattina 45/20

    Y sentirás cómo los escalones de madera que te conducen al departamento, en Vía Frattina 45/20, crujen bajo el peso de tu cuerpo empapado, y las filtraciones oscurecerán algunas partes de los muros que hay entre un descanso y el siguiente; y mientras subes, con la cabeza baja, verás las gotas caer de los pantalones y mangas para mezclarse con la tierra y revivir el lodo de los escalones. Y subirás despacio, caminando hacia la puerta no más diferente que la anterior, en Gerlgasse 22/32; y será entonces cuando recordarás cómo tenías que tomar el tranvía para cruzar toda la ciudad de Viena, y luego caminar dos cuadras antes de llegar al museo, y cómo perdías entre cuarenta y cuarenta y cinco minutos dos veces al día; y eso sin contar las numerosas veces en que aquellos exóticos manifestantes bloqueaban la entrada de los empleados, con sus mochilas y mantas llenas de hierbas olorosas, y pedían que les regresaran su penacho sagrado; y también recordarás que ya eran tan comunes en la entrada, y que incluso se comportaban como si fueran parte de las atracciones del museo.

    Y abrirás la puerta, agradeciéndole a las nubes que esta lluvia hubiera caído en domingo, y poder así evitar al menos por un día a tanta gente que se quedó en sus casas, y que si hubiera sol seguramente llenarían la Piazza di Spagna; gente que ves todos los días, en el camino a tu departamento, a los que desprecias o envidias, no lo sabes, pero que siempre están ahí, platicando, divirtiéndose y conociendo a otras cualquier día de la semana, más aún del viernes al domingo; y al cerrar la puerta, y correr el pasador doble, recordarás que tanta gente te pone de mal humor, y te estorban cuando quieres salir o entrar a la estación del metro, y regresas de explicarles a esos turístas la historia de cuando Roma era grande, de cuando Roma era imponente; y también hablas sobre Julio César, Calígula, Augusto y Nerón, y regresas de contarles cómo esos magníficos emperadores trabajaron ardua e incansablemente, hasta convertir a una pequeña aldea en el centro del mundo conocido, y que se salvaría de varias caídas con la llegada de la Iglesia. Y no les hablarás de Adriano, Tito, Vespaciano o Faustina porque no tendrí acaso; porque has visto en sus caras, a través de tantos años, como ellos sólo quieren oír los nombres de siempre, y quieren confirmar que sus conocimientos son correctos, y que no han vivido equivocados, porque saben de historia, y se documentaron bien antes del viaje en una de tantas enciclopedias para los viajeros de sillón de estudio, una de esas donde hay muchas fotos y pocas palabras provenientes de una mala traducción; y así estarán satisfechos, porque así obtendrán la bendición de esta ciudad beata para repetir tus palabras cuando les enseñen las fotos, y también las películas, a una familia que se morirá por visitar esos lugares tan maravillosos; y entonces anhelarán conocer una ciudad que fue el centro del mundo, durante muchos siglos, hasta que llegaron los bárbaros del norte y la destruyeron no una, sino varias veces. Y les explicarás lo maravilloso que fue el pasado, y así no verán el presente que no tiene la misma importancia, yno sentirán la preocupación por esos grupos de niños gitanos que recorren las calles, niños robando a los despistados que caminan con las rodillas sin broncear, la cámara de video en una mano y el plano de Roma en la otra, viviendo a costa de quienes no pueden disfrazar su condición de turistas.
    Y frente al televisor te sentarás, en un sillón apropiado, a oír noticias de accidentes ferroviarios en países que ni ahora ni nunca te interesarán,y reportajes sobre las costumbres alimenticias de una cultura que te es ajena, ysabrás del estado de salud de un torero que no conoces ni conocerás, porque nunca te has parado en una plaza de toros, y porque tampoco quieres hacerlo. Y en el pequeño sillón te acomodarás, para recibir y almacenar en tu cerebro el mismo tipo de información inútil que decías como una letanía el año pasado, sin pensar en tus palabras, apenas entraba el siguiente grupo de turistas al Naturhistorischen Museum, o apenas unas horas antes, antes de la lluvia, cuando los viste caminar desde el Arco de Constantino a la Piazza del Colosseo, donde te encontrabas parado, esperándolos, y los viste bajar del autocar, y oíste al otro guía decirles que sólo estarían cuarenta minutos, y que necesitarían apurarse porque necesitaban cumplir con el itinerario oficial de la compañía, y todavía faltaba ir al Foro Romano, a la Piazza Navona y al Monumento a Vittorio Emanuele II, y que mañana tendrí an día libre, y podrían regresar, y verlo de nuevo durante el tiempo que quisieran.
    Y verás la televisión hasta que el sueño te derrote, o incluso tú mismo lo busques y sea como un escape para sentir cosas diferentes a la rutina diaria, a esas explicaciones para seres que en tí dejaron de serlo, y que se han convertido en parte de la hidra que te da de comer. Y será entonces cuando volverás a pensar que eres parte de ella, porque hay miles, millones de personas en Italia y el resto del mundo que también se llaman Francesco o cualquiera de sus variantes; y porque tienes diez meses de vivir en un edificio donde hay ocho departamentos y aún no has platicado con ninguno de tus vecinos, y apenas sabes sus nombres aunque no los reconozcas en la calle, y no te enteraste de la muerte de la anciana que vivía en el 31 sino hasta dos semanas después; y cuando viviste en Viena nunca fue posible que cambiaras tu rutina, y conocieras algo diferente; y porque has repetido y repetirás la misma historia maquillada para los turistas varias veces al día, y ya no piensas en lo que dices; y no lo haces porque te convertiste en una de las tantas cabezas de los guías que habla a muchas otras cabezas de turistas, y que después de oírte se van a comer a una de las tantas comidas rápidas mientras tú te vas a otra igual; y porque la rutina te absorbe todos los días, y porque incluso tus vacaciones están estandarizadas a viajar las dos primeras semanas de agosto para tomar el sol en Capri, y hospedarte en la misma casa del matrimonio tirolés, y en el mismo cuarto donde ella te platica cómo añora los tiempos de Mussolini; y porque incluso el único cambio visible en tu vida, vivir en Roma, luego en Viena y de vuelta en Roma, no lo decidiste solo, sino que has seguido la misma ruta aventurera de tu hermana mayor, y eso te recuerda cuando dejó la casa donde vivía contigo ycon tus padres.
    Y no harás nada por cambiar porque no te interesa, y cuando te canses de ver cosas sin importancia, te levantarás, y andarás hacia el refrigerador, y tomarás de él lo que sea necesario para tu subsistencia, según te lo demande el cuerpo; y cuando termines recogerás las migajas que puedan haberse desprendido del pan, y las colocarás en un sitio propicio; y en la noche las ofrecerás como alimento para las aves que todas las mañanas descienden del cielo, y se posan en tu ventana; y pensarás que deberías de estar agradecido porque al fin el día habrá servido para algo o alguien; y no sentirás nada porque hasta las migajas se te convirtieron en una rutina, como el trabajo con los turistas, y las vacaciones en Capri, y tu desprecio o envidia a la gente de la Piazza, y la llamada de Navidad a casa de tus padres, y los pájaros de la ventana todas las noches, y hacer el amor una vez a la semana con Julia, la que dice ser tu novia.
    Y volverás a subir por las mismas escaleras, goteando del pantalón o no, en lunes o sábado, en noviembre o marzo, para llegar a tu departamento, que puede ser Vía Frattina 45/20, Gerlgasse 22/32 o cualquier otro. Y ése será el camino que seguirás día tras día, aunque te cambies de ciudad o de país, por todos los días, y por todos los años de tu vida.
    Así sea.

    Intercambio Cultural
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