JUAN JOSE ARREOLA :
REFLEXIONES
Conversación de Arreola con Antonio Fernández
(1985, fragmentos)
Juan José Arreola: Reflexiones Juan José Arreola nació en Zapotlán (en la
actualidad Ciudad Guzmán) em 1918. Fiel a una prodigiosa tradición literaria
mexicana que nos ha dado singulares magos del "silencio" poético y del texto
breve, Arreola es autor de pocos pero memorables títulos en la literatura
latinoaméricana: Varia invención (1949), Confabulario (1952), La Feria (1963),
Palindroma (1971).
"Que yo sepa, escribió Jorge Luis Borges para su
biblioteca personal, "Arreola no trabaja en función de ninguna causa y no se ha
afiliado a ninguno de los pequeños "ismos" que parecen fascinar a las cátedras y
a los historiadores de la literatura. Deja fluir su imaginación, para deleite
suyo y para deleite de todos".
Sobre el "boom de la literatura latinoaméricana.
El llamado "boom" no es un movimiento, es una cosa de
relaciones públicas, una etiqueta comercial. Y yo, por insubordinación, me he
quedado aparte. Ha habido personas como Octavio Paz o como Julio Cortázar que
quisieron y se empeñaron en ayudarme cuando era tiempo y yo no contesté nunca, ni
me uní nunca, ni formé parte de nada... He tenido la suerte de, a pesar de
tener una cierta nombradía local, no haber entrado jamás en una orden, un
movimiento.
Sobre la literatura fantástica. La literatura fantástica
permite ciertos juegos que no podía permitir la literatura realista. La
literatura fantástica concede libertades que la vida real no da, aunque, de
nuevo, la literatura fantástica vuelva a quedar subordinada a la realidad. Una
vez, hace muchos años, la llamé "enmiendas a los planes de la Creación.
Sobre la brevedad del relato -El último cuento que he escrito te lo
puedo decir, o mejor los dos últimos. Uno es de Argentina, se lo dediqué a Borges
estando allí con él y decía así: "La última vez que nos encontramos, Jorge Luis
Borges y yo estábamos muertos. Para distraernos, Borges se puso a hablar de la
eternidad". Imagínate la broma. Y el último cuento es éste: ""nos veremos en el
infierno" me dijo ella en broma antes de apretar el gatillo, y aquí estoy todavía
esperando". ¿Te das cuenta? Son cuentos de horror.
Sobre "Parturient montes.
El relato "Parturient montes" es para mí una cosa importante y más bien
negativa. Un amigo mío que leyó el cuento recién escrito, antes de ser publicado,
me dijo: "Esto es tu testamento y tu epitafio, ya que no escribirás más". Y de
hecho fue profético, porque yo he escrito después muy poco, sobre todo muy poco
que me importe. Y es que "Parturient montes" es la imposibilidad obra de arte.
Esa imposibilidad es igual a la del hombre que se propone traducir una
experiencia interna. Todo hombre que quiere decir lo que siente, ya ha fracasado
de entrada. Pues bien, en "Parturient montes" está el fin y me despedí de la
literatura. Aunque escribí después algunas cosas y tal vez escriba otras, ahí me
di cuenta de que todo es parto de los montes. Lo que uno lleva dentro con
respecto a lo que puede decir es tan ridículo como mi breve texto: Parturient
montes, nascetur ridiculus mus..., o como la misma anécdota de Horacio: las
montañas se ponen de parto y alumbran a un ratón.