AMSTERDAM SUR / JORGE EDWARDS HABLA CON ROBERTO LEMM 1
| Jorge Edwards habla con Robert Lemm (2) |



JORGE EDWARDS HABLA CON ROBERT LEMM (1)



Jorge Edwards, diplomático chileno y autor de novelas como "El peso de la noche" (1965), "Persona non grata" (1973), "Los convidados de piedra" (1978), "El museo de cera" (1981) y ultimamente "El origen del mundo" (1996, Tusquets Editores, Barcelona) dió al visitar Holanda una charla sobre su obra para los estudiantes de la Universidad de Amsterdam. Fue el 3 de octubre. Al otro día tuve la oportunidad de hacerle la entrevista siguiente:


(Robert Lemm) En el año 1973, señor Edwards, usted se distanció de la Cuba de Castro. A propósito de este hecho publicó su "Persona non grata", libro que le ha costado la amistad de Cortázar y de García Márquez, pero que por otro lado le habrá afiliado a Vargas Llosa y a Octavio Paz, que por entonces empezaban a distanciarse también del totalitarismo izquierdista. Su actitud fue valiente, puesto que casi todos los intelectuales tanto latinoamericanos como europeos simpatizaban con la utopía cubana. Sin embargo, un escritor como Cabrera Infante ya se había despedido de Castro en 1962. Cómo explica usted que fueron tan pocos los escritores que protestaban, y por qué con tanto retraso?

(Jorge Edwards) Quisiera hacer un par de matizaciones. Por ejemplo, a pesar de la diferencia nuestra con respecto a Cuba, yo no perdí la amistad con García Márquez, pero sí la perdí con Julio Cortázar. García Márquez fue más sutil, más flexible... Con respecto a Vargas Llosa, ya fue amigo mío desde los años sesenta. Octavio Paz sí se acercó a mí a raíz de "Persona non grata". Ahora, la pregunta es por qué fueron tan pocos los escritores que protestaron. Yo diría lo siguiente: era muy difícil ir en contra de una corriente que tenía tanta simpatía por el país débil frente al país fuerte. Todos simpatizaban con la actitud del débil. Pocos se fijaban en la dictadura interna que había evidentemente en Cuba. Hacíamos como se dice la vista gorda. Pero qué sucedió? Yo era chileno. Y en Chile estaba comenzando un experimento político que no se sabía qué dirección iba a tomar. Había muchos sectores dentro de la sociedad chilena que eran incondicionalmente pro-castristas. Y entonces yo, un chileno en La Habana, pensaba: yo no quiero que éste sea el futuro de mi país. Así que eso fue un móvil muy fuerte para escribir el libro. Pienso que si yo hubiera sido inglés u holandés o peruano quizá, no lo hubiera escrito. Pero se trataba del enfrentamiento de Chile con Cuba. Y yo ví que eso era el encuentro de otro mundo. La política chilena no tenía nada que ver con lo que era la política cubana. Yo me dí cuenta de que los cubanos no podían entender lo que era Chile, y de que su influencia en la política chilena iba a ser desastrosa, como lo fue en realidad. Porque fue uno de los factores que provocó la caída de Salvador Allende, la radicalización de la izquierda socialista. Porque Fidel Castro fue a Chile en una visita oficial por diez días y se quedó un mes, y provocó una irritación tremenda en el mundo político y social chileno. O sea que fue por eso que un intelectual chileno tuviera que escribir ese libro...

Qué opina usted de los intelectuales europeos que por los años setenta y hasta ochenta seguían simpatizando con Cuba, y con Nicaragua? Me acuerdo de la polémica que Vargas Llosa tuvo con el novelista alemán Gunther Grass, y en Holanda tenemos el caso célebre del novelista Harry Mulisch. Son sólo dos de los muchos intelectuales nuestros que apoyaban incondiconalmente al comunismo latinoamericano. Vargas Llosa les reprochaba su ignorancia de la situación de América Latina. Usted comparte su opinión?

Sí, yo la comparto plenamente, sí! Yo creo que es una actitud muy superficial. E incluso yo creo que en eso hay frivolidad intelectual. Lo que pasa es que la tendencia europea a tener una visión un poco paternalista de América Latina, quiere decir mire: para nosotros la socialdemocracia europea es perfecta, pero allá se atengan ustedes al comunismo, al estalinismo, a lo que sea...Y la otra cosa es que la ingenuidad europea frente a la realidad de allá es muy grande. Frente al mundo latinoamericano hay poca crítica desde el punto de vista europeo. Y en seguida esto hace que sólo se vea una corriente del pensamiento y del arte latinoamericanos. Se ve sólo el realismo mágico, o sea sólo Macondo digamos, y es por eso que Jorge Luis Borges no obtuvo el Premio Nobel. Todo un sector de la literatura latinoamericano es mucho menos conocido que otro, incluso en el pasado. Hay un gran escritor del diecinueve latinoamericano que es un brasileño que se llama Machado de Assis. Era un mulato de la favela, de los cerros de Río de Janeiro, un hombre de origen muy humilde, pero un hombre con una enorme cultura europea, formado por él mismo, un hombre muy latinoamericano en el sentido de desear conocerlo todo, de saber quien era Goethe y Shakespeare y Cervantes. Es un precursor de Borges. Y nadie lo conoce...O sea, digamos que el europeo espera que el latinoamericano le ofrezca cierto tipo de imagen de América Latina.

Ahora que se acerca al tema del "boom", cree usted que aquí hay un importante aspecto comercial? Muchas veces he oído decir que el "boom" es producto de una estrategia editorial.

Yo no estoy totalmente de acuerdo, porque en realidad hubo cierta unidad de propósito, una unidad estética en los autores del "boom", una visión bastante común. Es más que un fenómeno comercial. Que los editoriales se aprovechan es algo muy normal, es lo que siempre ocurre. Pero hubo un fenómeno, digamos, de un grupo de personas que empezó a escribir con visiones diferentes, con ideas diferentes, un fenómeno muy ligado al comienzo de la revolución cubana, eso sí. Fue un movimiento caracterizado por tres o cuatro escritores, que empieza a descubrir precursores. El "boom" descubre como precursor a Jorge Luis Borges, y después descubre a Lezama Lima. Bueno, Lezama es un descubrimiento de Cortázar; y Borges fue un descubrimiento de Vargas Llosa y Cortázar. O sea que descubren sus antecesores, sus padres digamos. Pero un hecho es que la literatura latinoamericana no comienza con el "boom". E incluso durante el "boom" hay otros escritores que tienen una relación más o menos marginal con el "boom". La literatura no comienza ni termina con el "boom".

Según cierto sector de la crítica el "boom" se ha terminado, y ahora estamos en el período de los epígonos, del "post-boom". Está de acuerdo con esta opinión? O cómo ve a los escritores de los años ochenta y noventa?

Yo no creo que el "boom" sea una manera de abordar a la literatura latinoamericana. Esta literatura comienza bastante antes y continua después del "boom". El "boom" es un fenómeno que ha dejado unas buenas novelas. Yo por ejemplo, siempre me he considerado como un escritor al margen del "boom". Y si pienso en esta novela que acabo de terminar ahora, "El origen del mundo", es una novela con características que son diferentes de las novelas típicas del "boom", como "Cien años de soledad" y "La casa verde""". Es una novela breve, una novela muy poco frondosa en cuanto a su lenguaje. Es una novela cuyo escenario no es la selva, ni la pequeña ciudad de Sudamérica. Es París. Lo que pasa es que el `boom' mismo es difícil de definir con pocos rasgos, porque entre "Rauyela" y "La casa verde" hay diferencias enormes...

Hay diferencias enormes, pero las dos son de los años sesenta, como "Cien años de soledad", "Paradiso", "Sobre héroes y tumbas", "La muerte de Artemio Cruz", "El siglo de las luces". Y encontramos en los años setenta, ochenta y noventa novelas que merecen ser nombradas al lado de aquellas? No es que hasta los autores que formaban el núcleo del `boom', Vargas Llosa y Cortázar y García Márquez y Fuentes, empezaron a repetirse y a parodiarse a sí mismos a partir de 1970?

Estoy de acuerdo. Porque la etapa más creativa fue indudablemente la de los sesenta, o comienzos de los setenta. Vargas Llosa por ejemplo, característicamente ha tomado una linea humorística menor a partir ya de "Pantaleón" y de "La tía Julia", y aparentemente las novelas que está escribiendo ahora pertenecen a ese género, con insistencia en los temas eróticos en algunos casos. Ahora García Márquez aparece con una especie de reportaje, "Crónica de un secuestro", totalmente diferente de lo que ha escrito antes, pero que tiene cierta relación con "El relato de un naúfrago", que escribió a sus comienzos. Así que evidentemente, o se repiten o se parodian o tratan de cambiar. De manera que están en una situación en cierto modo más débil con respecto a su período de superabundancia creativa. Creo que Carlos Fuentes está más o menos en una situación parecida. Pero por otra parte yo creo que se está desarrollando otra cosa, otro tipo de literatura...

En 1990 recibió un premio en España por su libro dedicado a Pablo Neruda. Entiendo que se trata de una especie de "Memorias" sobre el poeta, llamado "Adiós, poeta", basado en su amistad con él durante los últimos veinte años de su vida. Pero cómo explicar que Neruda ha seguido fiel al Partido hasta su último suspiro? Y cómo explicar el entusiasmo de un neo-liberal como Vargas Llosa (que auspició su libro) por el viejo estalinista Neruda?

Es una de las preguntas que me hice yo mismo al escribir mi libro. Es un libro de memorias, de Neruda y su tiempo, de sus amigos, sus enemigos, la situación política, etcétera, tal como lo viví yo. Se trata de una biografía. No hice una investigación particularmente sobre este tema, sino que conté lo que sabía. Mi conclusión fue la siguiente: Neruda era un hombre que había perdido el entusiasmo político. Había perdido lo que se podría llamar la fe. Pero le costaba mucho romper con todo ese sistema. Temía que la derecha chilena lo aprovechara excesivamente si rompiese con el partido comunista. Neruda era un hombre que continuamente decía que no sabía ser independiente. Era un hombre además que insistiera mucho en que en el partido comunista había una gran lucha interna, y que el sector "liberal" ante el estalinista en que él consideraba que estaba digamos, había triunfado... Neruda durante la Unión Popular es un moderado. Por ejemplo, cuando se discute en París el tema de la deuda chilena Neruda siempre es partidario de pagarles compensaciones a las compañías norteamericanas, para evitar el conflicto y todo eso. Pero aún más, cuando triunfa Allende en las elecciones..., en seguida Neruda es muy anti-cubano, pero sin decirlo publicamente....Pero por mi libro, en que cuento todo eso, me han atacado mucho, por lo personal, lo subjetivo. Me han dicho que soy muy ególatra, y muchas cosas más... Entonces Neruda no da un paso público, pero evidentemente había mucha duda, mucha reserva, mucha distancia en un momento muy dramático; que hubiera sido terrible digamos para el gobierno de Allende si Neruda hubiera dejado de ser comunista. Neruda trata que las cosas se hagan bien, pero en el sentido de una experiencia política moderada, reformista y no revolucionaria. Eso está clarísimo para mí.



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